Durante sesenta años
Fue un hospital general
Inmenso
Muchas escaleras pasillos
Salas habitaciones
innumerables
Patios interiores desolados
Profundo silencio trasparente
El aire respirable sin moho
Ni olores
En un silencio absoluto.
Cuánto dolor cuánta fatiga
Cuánto miedo
Cuánta ansiedad.
Vidas suspendidas en un hilo
Tan delgado tan rompedizo
Las almas se agitan inquietas
Alados pensamientos
Se desploman
Sueños se quiebran
Vidas escapan
Sollozos llantos gritos
Emanaciones y humores
Se impregnan en rincones
Atrapados entre dimensiones
Inestables.
Una vibración harto sutil
Puede percibirse su
Halo magnético.
En este hospital nada hay
Ninguna emanación
Ni cambios de temperatura
Ni sensaciones
Ninguna.
Hay una habitación grande
Cruces negras idénticas
Llenan las paredes.
Ninguna perturbación
Una paz asombrosa
Llena todo el hospital
Abandonado.
¿Maravilla?
Sí que lo es
Quien lo haya limpiado
Merece mi respeto y
admiración.
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