lunes, 9 de noviembre de 2020

Hay un lugar maravilloso.


 

Durante sesenta años

Fue un hospital general

Inmenso

Muchas escaleras pasillos

Salas habitaciones innumerables

Patios interiores desolados

Profundo silencio trasparente

El aire respirable sin moho

Ni olores

En un silencio absoluto.

 

Cuánto dolor cuánta fatiga

Cuánto miedo

Cuánta ansiedad.

 

Vidas suspendidas en un hilo

Tan delgado tan rompedizo

Las almas se agitan inquietas

Alados pensamientos

Se desploman

Sueños se quiebran

Vidas escapan

Sollozos llantos gritos

Emanaciones y humores

Se impregnan en rincones

Atrapados entre dimensiones

Inestables.

 

Una vibración harto sutil

Puede percibirse su

Halo magnético.

 

En este hospital nada hay

Ninguna emanación

Ni cambios de temperatura

Ni sensaciones

 

Ninguna.

Hay una habitación grande

Cruces negras idénticas

Llenan las paredes.

 

Ninguna perturbación

Una paz asombrosa

Llena todo el hospital

Abandonado.

 

¿Maravilla?

Sí que lo es

Quien lo haya limpiado

Merece mi respeto y admiración.


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