jueves, 7 de enero de 2016

Nuestra fe en el abismo.





Siempre hemos temido un golpe de masa
Hemos prefigurado un asteroide grande
Chocando a la Tierra
Cosa tan improbable como
Que un rico se salve

También nos asusta que el sol explote
Por un accidente imponderable
Y llegamos al extremo de entristecer
Porque un día nuestro sol cesará
Pues habrá consumido todo el hidrógeno

Será una fantasmal bola de helio

Nos gusta el catastrofismo
Un velado sentimiento de culpa
Nos acompaña desde que nos corrieron
Del Paraíso
Y esa culpabilidad nos impele a desear
Ser castigados

Por eso mientras la catástrofe final llega
Para poner punto final a la existencia humana
Que es la única raza que de verdad nos importa
Nos la pasamos peleando y asesinando
Mintiendo y robando

Como ya damos por hecho que nuestro destino
Es la nada
Pues a darle vuelo a la hilacha
Pecar, pecar y, pecar
Parece nuestra misión asignada

La cual fielmente cumplimos

Nuestro padre es el engaño
Nuestra madre la insolencia

Navegamos en el miedo
Bajo la tormenta oscura
En una barca frágil
Siempre a punto de quebrarse

Estamos atrapados en un remolino gigante

En el mar de los sargazos.

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